martes, 9 de enero de 2007

Sexo Anal


El ano, al igual que la vagina, tiene terminaciones nerviosas sensibles. Tanto los hombres como las mujeres heterosexuales, aunque a veces creen que estas inclinaciones indican una tendencia homosexual, a menudo disfrutan con algún tipo de masaje anal. Algunos hombres y mujeres consideran que la práctica del coito anal es algo aventurero y divertido, mientras que otros lo miran como algo sucio, perverso y doloroso. Esta práctica sexual requiere grandes dosis de mutua confianza, lubricación, capacidad de comunicación y paciencia por parte del hombre, que no puede moverse tan enérgicamente como lo haría durante el coito vaginal porque corre el riesgo de dañar tejidos muy delicados. El coito anal es una actividad de alto riesgo debido a la infección VIH.La sumisión física y psicológica que conlleva esta práctica, tiene para muchos hombres y mujeres un gran atractivo como alternativa ocasional al coito vaginal. En realidad, la mujer debería controlar el ritmo y la profundidad de la penetración. Como debe ocurrir en cualquier práctica sexual, nadie debe sentirse obligado a practicar el coito anal sólo porque su pareja se lo pida. El sexo para ser placentero siempre tiene que ser elegido.El recto no está diseñado para la práctica del sexo y no puede soportar repentinos encuentros sexuales sin sufrir daños. Aunque los dos componentes de la pareja gocen, el coito es un acontecimiento especial. Con un poco de creatividad, ambos pueden quedar satisfechos.

Técnica Sexual Cuando se vaya a realizar la penetración anal ha que tener en cuenta que:Por tratarse de un esfínter muscular tiende a ofrecer resistencias por lo cual debe procurarse una buena relajación corporal.Como, a diferencia de la vagina, no se autolubrica, deberá ser utilizada una crema o gel lubricante no irritante, para tal fin, tanto en el pene o dedo como en el ano.Realizar la penetración de manera cuidadosa y suave, paulatina (a veces es conveniente dilatar primero con un dedo antes de la introducción del pene), retirándose si la compañera, o compañero, refiere un dolor intenso que no tolera o si hay fuerte resistencia, o sencillamente si no le agrada.El uso del profiláctico es muy importante pues la mucosa rectal es una vía de entrada de virus y bacterias.Jamás realizar una penetración vaginal luego de la anal, ya que se corre el peligro de contaminar la vagina con flora bacteriana proveniente del recto y que el pene llevaría consigo; de querer hacerse debería usarse otro profiláctico o, en caso de no usarlo, efectuar una higiene cuidadosaNunca penetrar contra la voluntad de la pareja.En ocasiones hay resistencias o negativas a hacerlo por el dolor, otras por preceptos morales o religiosos, o porque no resulta placentero. Una de las causas de disgusto, en ambos, puede ser la presencia de materia fecal al retirar el pene.

No está de más tener en cuenta como medida la necesidad de que el hombre no sea brusco con su pareja que, para poder ser penetrada, debe estar muy excitada o excitado si en su caso se trata de una pareja homosexual. Si no se la excita adecuadamente, sobre todo en el esfínter anal, le puede resultar doloroso y molesto además de provocarle desgarres y lesiones importantes. Por este motivo, un lubricante artificial (con base acuosa, vaselina y aceites puede perjudicar al látex del preservativo) puede resultar de ayuda para facilitar la penetración que, por sí sola, no es sencilla. Si además la pareja estimula manualmente la zona para así dilatar el esfínter anal esta práctica no tiene porque resultar dolorosa.Una última precaución, ya repetida seguramente, de seguro por su importancia, es la HIGIENE. Es evidente que para que todo resulte ameno y placentero la persona penetrada debe haber evacuado antes para que la última parte del colon esté lo más limpia posible y no haya dificultades en la penetración. Finalmente, un lavado concentrado en la zona nunca está demás.

Practiquen el masaje anal: Póngase un guante de látex y lubrique bien la zona. Cosquillee el borde del ano. Dé vueltas a su alrededor con el dedo. Cuando su pareja esté lista, introduzca el dedo (con la uña bien cortada) lentamente. Haga que su pareja contraiga el músculo anal alrededor de su dedo, inhalando mientras ella o él lo hacen. Como variante, agite su dedo suavemente mientras su pareja contrae y relaja los músculos anales.

El sexo anal, practicado de forma adecuada, es tan sano como cualquier otro tipo de sexo. Y las personas lo practican porque causa placer -el ano puede llegar a ser una zona intensamente erógena. De hecho, ¡muchas más personas "normales" que las personas gay practican sexo anal ! El ano contiene más finales de nervio que cualquier otra parte del cuerpo masculino, y muchos más que cualquier otra parte del cuerpo femenino, excepto el clítoris. No es ningún secreto que el sexo anal es parte de la vida sexual de muchas personas.

El sexo anal no es para todas. Algunas mujeres, experimentan mucho dolor, mientras que otras, sienten un leve dolor al principio, pero después sienten placer.

No pienses que el sexo anal se puede lograr en un día. Por lo general toma varias sesiones hasta que ambos aprenden a hacerlo sin causar dolor. Paciencia.

Nunca, pero nunca después de haber penetrado el ano, penetres la vagina. Esto podría causarle una severa infección vaginal a tu pareja. Después de haber penetrado el ano, si deseas continuar con las relación sexual, lávate con agua y jabón el pene y la base de éste. Recién después de eso, puedes penetrar nuevamente la vagina.

El sexo anal puede ser placentero y a veces ayuda a que simultáneamente, estimules manualmente el clítoris. Asegúrate de que tu mano esté limpia, y no haya entrado en contacto con tu pene después de haber penetrado el ano.


A veces el pene es demasiado ancho, y por más que uno trate, el sexo anal siempre será doloroso. En estos casos, se puede sustituir la penetración del pene por la penetración con un juguete sexual. Asegúrate de que sea un juguete especialmente diseñado para el sexo anal. Estos por lo general son más pequeños que los juguetes utilizados para la estimulación vaginal, y poseen una base ancha, que evitará que el objeto se introduzca por completo dentro del recto

 

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